viernes, 5 de septiembre de 2014

Wonderwoman

Soy para todos, de todos, con todos
doy todo y me encanta caerle bien a la gente
me gusta que la gente sonría y diga cosas lindas de mí,
lo que me pone en una contraposición que hace denotar
que en mi desarrollada inseguridad hay un ego enorme
lo que no lo hace menos débil pero es enorme al fin y al cabo.
Quiero salvar al mundo, cada día, cada vida,
cada oportunidad sutil que encuentro me hace notarlo
como si generar una participación en la vida de los otros
me hiciera sentir importante, capaz, necesaria
y cuando algo es necesario, nadie lo abandona porque sí,
sin embargo aún no puedo adaptarme a la filosofía de no aferrarse
y por más que la estudio noche y día
no puedo hacer que mi cabeza entienda que los cambios son naturales,
no sé como no sufrir un derrumbe cada vez que algo se sale de su lugar
como si no pudiera romper el molde de mi estructura,
como si estuviera limitada a ser siempre poca cosa
y vivir en la desesperante inmundicia de querer ser alguien importante
y los superheroes importan, todos los quieren,
no había notado cuanto me gustaba el afecto hasta ahora
que un mimo o un abrazo me alimentan el alma
sin embargo finjo que no necesito nada más del entorno
porque soy superpoderosa pero la realidad
es que por mas que me esfuerce nunca voy a poder dejar de ser humana,
romántica empedernida ni frágil y sensible ante la vida misma
porque mi esencia va más allá de eso
y recaigo nuevamente en mi innata necesidad de salvar al mundo.

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