yo la amo y ella me ama, pero siempre por alguna razón
en sus tres noches de luz, mi energía se disipa
y las mismas fuerzas del universo me llevan por delante,
cuando puedo volver a abrir los ojos me encuentro en el suelo
y tengo todo un mes por delante para convivir con las distintas facetas
pero al llegar otra vez la luna llena, me hago eclipse
como si hubiera una conexión entre esa bola de queso
y mi entrepido corazón, ¿Cuál será el secreto?
La observo, lejana y perfecta, tan misteriosa como soberbia
y tan imponente como obsoleta
con toda la belleza que todos buscan pero que nadie aprecia
y le restan importancia para que las idiotas lunares como yo
se sientan menos por ser del ciclo de la luna y no del ciclo del sol.
Miro el cielo, la noche estrellada y mientras suspiro lentamente
imagino que a él si le gusta la luna, la respeta, la admira,
le converso a mi insomnio de su sonrisa, de sus besos
la imagen se vuelve nitida, real, tanto que ya siento su perfume.
Miro la luna nuevamente y la escena desaparece,
casi como si me la hubiera regalado para dormir
como una madre relata un cuento a un niño
para que no le tema al porvenir.
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