martes, 8 de julio de 2014

Once upon a time

Era una noche oscura y solo se podía percibir el sonido de los arboles al mecerse con el viento, ese dulce sonido de las hojas chocando entre sí, era digna de ser olvidada, pues ella estaba sola una noche más, anhelando que al ver la luna, otra persona desde otro punto muy remoto estuviera viendola en su reflejo, pensando en ella. 
No pretendía que fuera cualquiera, ni un príncipe, ni un guerrero de cuentos, solo quería que una persona llena de rarezas e incógnitas observara el cielo como ella. Es más, ni siquiera podría haber admitido que eso era lo que quería, porque en esa pérfida noche estrellada le hubiera dado vergüenza reconocer que había alguien más en su mente. Alguien cuya presencia alteraba todo a su alrededor, incluso sus propios sentidos.
Se sintió desprotegida y comenzó a correr entre los árboles, perdiendose en el inmaculado respeto de la naturaleza, corría, corría con todas sus fuerzas para intentar escapar de su mente, de sus propios pensamientos que la hacían caer una y otra vez en reflexiones poco útiles y bastante destructivas. 
Mientras tanto él no daba señal alguna de tener interés sobre su persona, pero... es imposible negar la magia que chispeaba cada vez que se miraban a los ojos fijamente, eso no lo cambiaba ningún otro factor. Pensó en esa mirada, en ese brillo particular, lo pudo dibujar entre recuerdos y bocetear un rostro, un aroma, la peculiaridad de su presencia. Y por fin lo vió, lo sentía tan cerca que comenzó a correr como nunca antes mientras su imagen se desvanecía... mientras el silencio se apoderaba de la noche y ya los arboles no mecían, ni siquiera los grillos hacían presencia ante esta luna llena de pasiones que silenciosamente acarreaba dos amantes entre el manto de sus dudas.
Ya no había más que hacer, por más que corría siempre sentía estar en el mismo lugar, como si la idea de adentrarse en él fuera una locura, la imagen desapareció por completo y la desconcertó. El era un desconocido, casi completamente desconocido ¿Qué hacía rondando en su mente en plena madrugada? Vaya uno a saber como.. es más, ni siquiera ella pudo comprender el por qué, y quizás, solo quizás de eso se trate la magia. Se detuvo firme y plantó todo eso que había imaginado, pero para cuando perdió el miedo y decidió actuar, se hizo tarde.

El ya no estaba.

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