que recorre cada milimetro de mi piel
cada cicatriz guardada
me dañás, me hacés verme con maldad
me hacés cultivar en mi propio corazón
sensaciones que me llenan de inconstancia
me destruyo.
Me consumo entre mis propias llamas,
es más, ahora que recuerdo
fui yo quien comenzó el incendio
quién decidió friamente
que era hora de consumirme en fuego
Aprendiendo a controlarlo, dibujé un circulo invisible
donde solo pudieran estar esas emociones que me alivian
esas personas que me regalan sonrisas
y esos miedos simples que solo generan la angustia necesaria
esa que hace falta para observar el verdadero valor de la simpleza de la vida
Me encerré en mi circulo y aparté de mi todo eso que podría hacerme daño
todo eso que me daba miedo
todo eso que me hacia sentir
pero olvidé el detalle mas importante
deje pasar a la persona que mas daño podía hacerme
casi como si me hubiera entregado a sus criticas
Esa persona dañina que me conoce tan a fondo
que es la única capaz de destruirme, de rebajarme
de hacerme sentir inútil e incapaz
en lugar de protegerme, me deje llevar por la posesión
que se hacia carne en mi piel
mi versión mas cruel,
yo.
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