Las sabanas caían y dejaban ver
todo eso que se entrelazaba
mientras subía la temperatura
en aquella habitación
Jovenes despavoridos
entregandose hasta el alma
conociendose los cuerpos
sin ninguna otra intencion
Hervia la sangre
y segundo a segundo
cada movimiento
generaba una explosion
Y en el colapso del silencio
ambos cayeros destruidos
dulce habia sido el final
de aquel encuentro seductor
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